Hebreos 1:1-14 Introducción a la carta

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Capítulo 1 de Hebreos.
Introducción a la carta.
Un bosquejo que nos permite tener un panorama amplio de la carta a los hebreos nos es presentado por Simón Kistemaker[1]:
1:1-4               1. Introducción
1:5 – 2:18        2. Jesús es superior a los ángeles
3:1 – 4:13        3. Jesús es más grande que Moisés
4:14 – 7:28      4. Jesús es el gran Sumo Sacerdote
8:1 – 10:18      5. Jesús es el Mediador de un nuevo pacto
10:19 – 12:29  6. La obra de Jesús es aplicada por el creyente
13:1 – 25         7. Conclusión
Un bosquejo más amplio nos es presentado también por Kistemaker:
1:1 – 2:18        I. La superioridad de Jesús y su papel como Salvador y Sumo Sacerdote
A.    Introducción                                                        1:1-4
B.     La superioridad de Jesús sobre los ángeles                     1:5-14
C.     Jesús, Salvador y Sumo Sacerdote                                 2:1-18
1. Resumen del capítulo.
(v. 1) El autor de la epístola introduce el tema de su primer sermón presentando el carácter finalizador o perfeccionador de Jesús. Él es el fin de la revelación, porque los profetas hablaron de él. (Luc. 24:27; Juan 1:45; Juan 5:46;) Jesús completa la revelación Sagrada, pues él es el verbo de Dios (Juan 1:1) y solo él puede mostrarnos quién es Dios.
(v. 2) Este Jesús es el autorizado para completar y perfeccionar la revelación divina porque él mismo es heredero de todas las cosas hechas por Dios, ya que a través de él Dios hizo el universo. (Juan 1:3).
(v. 3-4)Jesús es presentado por el autor de Hebreos como:
             El resplandor de la gloria de Dios
            La imagen misma de la sustancia divina
            El sustentador de todas las cosas a través de la palabra de su poder
            El que purifica a los pecadores por el sacrificio de sí mismo
            El que está sentado a la diestra de la Majestad divina
            El que es superior a los ángeles porque tiene un nombre mejor que él de ellos
Desde el versículo 5 y hasta el versículo 14 el predicador muestra la superioridad de Jesús sobre los ángeles:
            (v.5) El padre solo reconoce a Jesús como Hijo engendrado
            (v.6) El Padre ordena a todos que adoren al hijo, cuando lo introduce al mundo
            (v.7) De los ángeles solo se dice que son espíritus y llama de fuego
            (v.8-9)El padre habla del Hijo como Dios mismo sentado en un trono eterno. Y su gobierno       (cetro) se caracteriza por la equidad, el amor a la justicia y el odio a la maldad. El resultado            es que este Jesús fue ungido con óleo de alegría, por encima de sus compañeros.
            (v.10) Jesús es llamado Señor, y él participó en la creación de la tierra y los cielos, ellos   vinieron a ser como resultado de la obra de sus manos.
            (v.11-12) Jesús es inmutable, permanece para siempre, en oposición a la creación que       perecerá, se envejecerá, la cual será envuelta y mudada pero los años de Jesús no tienen          fin.
            (v.13) Ningún ángel ha recibido promesas tan grandes como las que el Padre dio a Jesús,            pues le dijo que se sentara a su diestra hasta que pusiera a sus enemigos por estrado o             tarima donde subir sus pies.
            (v.14) Los ángeles son inferiores a Jesús porque ellos tienen como función, no reinar sobre          un trono, sino servir o ministrar a los herederos de la salvación.
2. Dificultades del capítulo
(v.1) Si Hebreos es una epístola ¿Porque no empieza con los habituales saludos de la época? La carta a los Hebreos presenta características especiales. Inicia como un sermón, pero termina como una carta. Es probable que Hebreos no comienza con los saludos habituales mencionando a los destinatarios[2]porque esta carta estaba dirigida a la iglesia universal, a la iglesia de todos los lugares y épocas.
Tampoco se menciona el nombre del autor, siguiendo la costumbre de la época de omitir el nombre del escritor, tal vez como un asunto de modestia.
Siendo que el enfoque principal de la carta es mostrar la superioridad y la centralidad de Jesús, el autor no quiso que los lectores se enfocaran en él o en los detalles de los destinatarios.
(v.1) ¿Cuáles son las otras maneras por las que Dios habló a los padres? ¿Fueron estas maneras infalibles, seguras?
El autor nos dice en un lenguaje elegante que Dios es el autor, el originador de la revelación.
Esta revelación fue dada antiguamente a través de diferentes modos: Adán escuchaba la voz de Dios al “fresco del día” (Gén. 3:8), Noé escuchó la voz de Dios (Gén. 6:13), Abraham recibió visiones y visitas del Señor, Jacob recibió sueños, lo mismo José, Dios habló cara a cara con Moisés. Los profetas después de Moisés y hasta Malaquías, escribieron, por inspiración del Espíritu Santo, cánticos o salmos, oraciones, historias, proverbios y profecías. Ellos investigaron con diligencia lo que el Espíritu Santo les revelaba (1 Pedro 1:10-12)
Así que esta revelación dada de muchas maneras a los antiguos fue segura e infalible, pues era resultado de la acción del Espíritu Santo.
(V.2) Si Dios nos habla hoy por medio de Jesucristo entonces ¿Ya no hay palabras proféticas? ¿En qué sentido es Jesús heredero? ¿Qué significa la expresión por quien asimismo hizo el universo?
El autor de Hebreos presenta la continuidad y unidad de la revelación divina, esta sigue del Antiguo al Nuevo Testamento, siempre en constante progresión. Pero a pesar de esta continuidad, hay un contraste, puesto que en el pasado el Señor hablaba a través de los profetas, y ahora nos habla por Jesús, su Hijo.
La redacción de este pasaje da a entender que en Jesús llegó la revelación final y completa[3]. La progresión había llegado a su punto final. Después de Cristo no hay progresión, porque el objetivo final de toda la profecía en el Antiguo Testamento era Cristo. (Luc. 24:25, 27, 44; Jn. 1:45; 5:39; 11:51; Mt. 5:17). Todos los profetas hablaron de Cristo. Al inicio esta revelación era como un capullo, pero en la medida que avanzaba el tiempo Dios daba mas revelación y la flor empezaba a mostrarse poco a poco, hasta que cumplido el tiempo vino Cristo y la flor se abrió completamente. Es la misma flor, es decir, es una sola revelación. Su punto culmen es Cristo.
Esto significa que el ministerio profético como fuente de revelación haya su plenitud en Cristo. Los apóstoles y escritores del Nuevo Testamento hablaron de Cristo, la profecía cumplida. Ellos no escribieron o dijeron algo diferente de Cristo, pues él es el cumplimiento de las profecías. Los hagiógrafos del Nuevo Testamento no fueron más allá de Cristo, sino que interpretaron y expusieron el Antiguo Testamento para mostrar que el objetivo final de la revelación había llegado.
Los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento también fueron inspirados por el Espíritu Santo, de manera que todo lo que escribieron fue sin error. (Mat. 10:19-20; Jn. 16:12-15). Pero toda su profecía ya no era una progresión, es decir, no como en el caso de los profetas del Antiguo Testamento que iban dando avances de lo que el Espíritu revelaba sobre Cristo, sino que ahora ellos se enfocan solamente en Cristo encarnado, el cumplimiento y punto final de la profecía. En cierto sentido los profetas del Nuevo Testamento no tienen “profecía nueva o progresiva”, solo se limitan a declarar la completa comprensión que tienen de lo revelado en el Antiguo Testamento, ahora entendido y aclarado por la presencia de la Palabra encarnada, es decir, de Jesús.
Esto puede verificarse claramente por las Escrituras.
          Hechos 1:8. La promesa de Jesús para sus discípulos es que él enviará al Espíritu Santo, el cual les dará poder (dinamita) para ser testigos de Cristo. El contenido de su predicación o profecía será solamente Cristo.
          Hechos 2. El día de Pentecostés el Espíritu desciende con poder sobre la iglesia, en cumplimiento de la promesa de Jesús. Muchos de los creyentes reciben la capacidad de hablar en idiomas desconocidos para ellos, lo cual puede ser considerado como profecía. ¿Cuál era el contenido de su profecía? Las maravillas de Dios. Y ¿Cuáles eran estas maravillas de Dios que contaban estos nuevos profetas? Podemos saber su contenido basándonos en la profecía de Pedro (Hch. 2:14-37). Ellos hablaban de Cristo. En el versículo 8 Jesús había dicho que el Espíritu les daría poder para hablar de él ante todos, y eso es lo que hacen en esta oportunidad. El resultado de esta profecía es que más de tres mil personas tienen un encuentro con el Señor y son añadidos a la iglesia.
Cuando el apóstol Pablo da ciertos principios reguladores del culto en la Iglesia de Corinto, les exhorta y reprende porque estaban dando preeminencia al don de hablar en lenguas, el cual era muy espectacular, pero descuidaban el don de la profecía. El ejercicio de este don convencería a los oyentes, les mostraría lo oculto de sus corazones, conduciendo al oyente a postrarse ante el Señor, reconociendo que él está en medio de la congregación. Ahora, no es difícil pensar en el contenido de esta profecía que produciría convicción en los oyentes, su contenido es Cristo. No un Cristo en sombras, como lo presentaban los autores del Antiguo Testamento, sino un Cristo completamente revelado.
Por lo tanto, en la iglesia no hay profetas en el mismo sentido del Antiguo Testamento, puesto que después de Cristo no hay más progresión en la revelación, porque ¿Qué necesitamos además de Cristo? Nada. Ningún profeta podrá darnos algo más valioso que Cristo. Él es nuestro deleite y gozo, es nuestra esperanza segura y nuestro Eterno Salvador. Nuestros ojos se recrean contemplándolo solo a él.
Ahora, ¿en qué sentido es Jesús heredero de todo? Siendo que Jesús, en sentido estricto, es el único Hijo eterno, engendrado eternamente por el Padre, entonces solo él tiene derecho a recibir toda la herencia de Dios Padre. Nosotros los creyentes somos hijos adoptados y los ángeles son hijos creados.
La herencia que recibe el Hijo es lo mismo que él creó, al principio, junto con el Padre y el Espíritu Santo. Jesús recibe como herencia todo el cosmos, la tierra, las estrellas y todo lo que ha sido creado, porque él mismo las creó (Col. 1:16; Juan 1:3).
No es posible entender todo el sentido de la frase “por quien asimismo”, pero lo que el autor quiere remarcar es “la majestad del Hijo de Dios”, que estuvo presente en la creación y que es el Señor Soberano de todas las cosas creadas. Él es Dios”[4].
(v.3) ¿Si Jesús es el resplandor de la gloria del Padre, entonces es Jesús inferior al Padre?
La palabra griega usada para resplandor en este pasaje es apaugasma, la cual puede significar reflejo o resplandor. El reflejo es algo pasivo, es decir, como en el caso de la Luna, ella solo refleja la luz proveniente del sol, no tiene luz propia. Pero el resplandor es algo activo, es decir, es la fuente de la luz, la efulgencia, la radiación.
Jesús es el resplandor, en sentido activo, de la gloria de Dios, pues él mismo es luz, y por lo tanto fuente de luz. (Juan 8:12). Ahora, siendo que Jesús, la divinidad encarnada, viene en sujeción al Padre a cumplir su voluntad, es el reflejo de su gloria, es el reflejo de la gloria del Padre. Su perfecta humanidad refleja la santidad y la gloria del Padre.
Por lo tanto “el resplandor del Hijo es, por consiguiente, una extensión de la gloria de Dios[5].
La palabra usada para imagen es hipostasis, la cual se refiere no a la esencia o el ser del Padre, sino a su persona. Jesús es la imagen o la impronta del Padre. Tanto el Padre como el Hijo comparten la misma esencia, pero Jesús acuña y refleja en su humanidad perfecta la persona del Padre, por eso Jesús dijo “… el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Solamente a través de Cristo podemos conocer al Padre. Jesús nos hace visible la gloria invisible del padre (Col. 1:15).
La frase “imagen misma de su sustancia[6]hace referencia a las antiguas monedas que acuñaban los imperios con la imagen del emperador o Rey. Esas monedas representaban al monarca, por eso Jesús dijo “dad al César lo que es de César” refiriéndose a la moneda acuñada con su imagen. Jesús es la estampa del Padre. Aunque esto pueda confundir a algunos, al llevarles a pensar que Jesús es inferior al Padre, aunque debemos observar que al autor de la carta no está interesado en tocar ese tema en este momento, él solo quiere mostrarnos que el Mesías encarnado, el hombre perfecto, es la imagen del Padre. Entendemos que en su esencia divina, Jesús es de la misma sustancia del Padre, pero en su humanidad perfecta es la imagen del Padre.
Esto también nos muestra que Jesús es una persona distinta al Padre.
(V. 3) ¿En qué sentido Jesús sustenta todas las cosas?
En esta introducción el escritor resalta que Jesús no solo es el creador de todo lo que existe, sino que él preserva la creación con su poder. “Y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”.
El sentido que tiene en el idioma original es que Jesús lleva todas las cosas sobre sí para conducirlas a su destino final (Hendriksen).
Jesús solo con su palabra crea todas las cosas y con su palabra[7]sostiene lo que existe, tal es su poder. Esto quedó demostrado con la escena de la sanación del criado del centurión: “…solamente di la palabra y mi criado sanará” (Mt. 8:8). Jesús dijo la Palabra y la restauración del cuerpo se dio inmediatamente. Jesús habló y las cosas fueron hechas, Jesús habla y preserva la creación.
Sin la actividad sostenedora de Jesús “todas las cosas quedarían reducidas a nada instantáneamente”[8].
(v. 3) ¿Qué significa el hecho de sentarse a la diestra de la Majestad en las alturas?
“…habiendo efectuado la purificación[9]de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
Hebreos presenta la superioridad de Jesús sobre el sistema sacerdotal y ritual del Antiguo Testamento. Los sacerdotes debían ofrecer sacrificios constantes por ellos mismos y por el pueblo. Pero la superioridad de Jesús se resalta por el hecho de que él purificó para siempre a su pueblo, no por ofrenda ajena, sino por la ofrenda de sí mismo. El fue a la vez el sacerdote y la ofrenda.
En Hebreos 10:12 también se afirma esta verdad: “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”. Así que aquí, purificación, hace referencia no a la actual purificación del pueblo de Dios, la cual es obrada por medio de la palabra (Ef. 5:26), sino a la expiación, de la cual brotan la purificación y el perdón (1 Juan 1:9).[10]
Entonces, luego de haber hecho su obra perfecta, subió a las alturas y se sentó a la diestra de la Majestad. El término Majestad, para referirse a Dios, es muy común entre los judíos.
Así que Jesús está sentado a la diestra de Dios, pero esto no debe entenderse en sentido literal sino simbólico, significa que a Jesús se la concedido un lugar de privilegio, un lugar especial de honra, junto con el Padre. El Hijo volvió a asumir su dignidad y gloria originales (Jn. 17:5).
Significa que “el Hijo tiene toda autoridad para gobernar su reino que abarca toda la tierra, y que es entronizado por sobre todos los poderes espirituales “en los lugares celestiales”[11].
Los creyentes de la era apostólica, así como los reformadores del siglo XVI no entendieron que Dios tenga un trono físico y una diestra material donde se siente Jesús. El apóstol Pablo también habla de la autoridad suprema de Cristo cuando afirma “subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Ef. 4:10).
El hecho de que Jesús, como sumo sacerdote, se encuentre sentado, es un contraste con la posición de los sacerdotes aarónicos, los cuales debían conservarse en pie, puesto que sus sacrificios no cesaban, pero el sacrificio de Cristo fue hecho una vez para siempre, como sumo sacerdote no necesita estar en pie, todo ha sido cumplido.
(v. 4) ¿En qué sentido Jesús ha sido hecho superior a los ángeles?
hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos
Jesús es superior a los ángeles por el nombre de Hijo que Dios le ha dado, él es el Hijo eterno, el eternamente engendrado por Dios. En su relación con la Trinidad, de la segunda persona se dice que es engendrada mas no creada. El nombre que heredó eternamente es el de Hijo.
Aunque a los ángeles también se les llama hijos (Job 1:6; 38:7), el título Hijo de Dios, por excelencia, es solo para Jesús, puesto que “él fue un Hijo dotado de poder superior y autoridad”[12]. Aunque los ángeles son superiores a los hombres y están más cerca de Dios que el resto de las criaturas, el Hijo es superior a todos ellos, los cuales son llamados en la Biblia como mensajeros (Sal. 104:4) o espíritus ministradores (Heb. 1:14). Los ángeles no son herederos, sino servidores de los que serán herederos de la salvación.
Cuando dice que Jesús hereda el nombre, no significa que él no lo haya tenido antes, pues, en su etapa de humillación ya se le llamaba Hijo (5:8), incluso el versículo 2 nos deja ver que este Hijo hizo el Universo, así que el título le corresponde desde siempre. Ahora, Jesús hereda el título superior de Hijo, así como heredó lo que él había hecho antes, la creación. Es algo que le pertenece desde siempre por la decisión del Padre.
3. Enseñanzas del capítulo:
3.1 Acerca de Dios
3.1.1 La gloria de Dios es tan deslumbrante que ella se mantiene invisible a los ojos de los hombres, pero a través de Cristo podemos contemplar sin temor alguno esta gloria irresistible.
3.2 Acerca de Cristo.
3.2.1 Jesús es superior a los profetas del Antiguo Testamento. Los judíos reclamaban tener en su historia religiosa a los más grandes profetas, pero el autor de Hebreos en el versículo 2 presenta a Jesús, el Hijo, como la profecía superior, puesto que él mismo en persona es la revelación plena de Dios. Además, los profetas del Antiguo Testamento hablaron de Cristo, apuntaban al Hijo de Dios.
3.2.2 Jesús es superior a los profetas del Antiguo Testamento porque a través de él y solo él, Dios hizo todo lo que existe, por lo tanto, solo Jesús tiene el derecho de ser heredero de todas las cosas, solo Jesús es Señor de la historia, incluyendo la historia judía.
3.2.3 Jesús es superior a los profetas del Antiguo Testamento porque él y solo él es el resplandor de la gloria del Padre. Su perfecta santidad, su perfecta humanidad son una extensión de la gloria del Padre, aunque Jesús mismo es fuente y origen de luz gloriosa.
3.2.4 Si queremos ver al Padre debemos hacerlo solamente a través de Cristo, quien es la imagen visible del Dios invisible.
3.2.5 Jesús es el Verbo o la palabra de Dios. (Juan 1:1, 14). Su Palabra es poderosa para crear de la nada. Es poderosa para convertirnos en nuevas criaturas, para limpiarnos de toda maldad y hacernos aceptables ante el Padre Santo.
3.2.6 “El reino de le pertenece a Cristo y Dios le ha dado “el nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, en los cielos y en la tierra y bajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:9-11)[13].
3.2.7 Podemos resumir las enseñanzas de Cristo en esta sección de Hebreos con las palabras de F. F.  Bruce: “Por lo tanto la grandeza del Hijo de Dios recibe siete confirmaciones… Él es el profeta a través del cual Dios ha hablado su palabra final a los hombres, es el sacerdote que ha llevado a cabo una tarea perfecta de purificación de los pecados de su pueblo; es el rey que se sienta entronizado en el lugar de honor principal, al lado de la Majestad en las alturas[14]. Aquí se encuentran en acción los tres oficios de Cristo.
3.3 Acerca de la apostasía
3.5 Acerca de la superioridad de la fe cristiana
4. Aplicaciones prácticas
4.1.1 La doctrina de Cristo debe ser recibida con reverencia y únicamente ella, y solamente ella debe ser la satisfacción de nuestra alma (Calvino)[15].
4.1.2 Al ver a nuestro Sumo Sacerdote real purificar para sí a un pueblo a través de la ofrenda de su propia vida nuestros corazones deben ser elevados a la más sublime adoración, como dijera F. F. Bruce: “La gracia que ha provisto un remedio para la contaminación del pecado, por medio de una vida ofrecida gratuitamente a Dios por nosotros, requiere un sentido de deuda personal que la contemplación de la actividad divina sobre la escala cósmica nunca podría provocar”[16].
El placer de mi alma[17]
Quien podrá con su presencia impartirme bendición
Solo Cristo y su clemencia pueden dar consolación.
Solo Cristo satisface mi transido corazón;
Es el lirio de los valles y la Rosa de Sarón
Su amor no se limita, es su gracia sin igual;
Su merced es infinita, mas profunda que mi mal
Redención sublime y santa, imposible de explicar;
Que su sangre sacrosanta mi alma pudo rescatar.
Cristo suple en abundancia toda mi necesidad;
Ser de él, es mi ganancia, Inefable es su bondad.



[1] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento: Hebreos. Página 30
[2] Es probable que el título “A los Hebreos” se haya incluido  después del primer siglo, pues, el autor no dice a quién va dirigida la carta.
[3] “No hay aquí ni artículo ni pronombre con la preposición en, dando el sentido absoluto al término “Hijo”. Aquí la idea no es meramente lo que Jesús dijera, sino lo que Él es” (Robertson, A. T. Comentario al texto griego del Nuevo Testamento. CLIE. Página 607
[4] Kistemaker, Simon. Comentario al Nuevo Testamento: Hebreos. Página 41.
[5] Ibidem. Página 42
[6] “La fiel representación de su ser real” (Robertson), “la expresión exacta de su naturaleza”(BAS), “la exacta expresión de su sustancia” (Versión Moderna),
[7] Rëmati autou. (la palabra de su poder). No se trata de la palabra de Dios Padre, sino de la palabra (Rema) del Hijo de Dios.
[8] Calvino, Juan. Epístola a los Hebreos. Página 35
[9] “La palabra usa aquí para purificación es usada en Septuaginta para significar expiación; Véase Ex. 30:10)
[10] Calvino dice que Stuarttraduce esta frase como “hizo expiación por nuestros pecados” (Cavino, Hebreos, Página 45)
[11] Kistemaker, Simón. Hebreos. Página 44
[12] Calvino, Juan. Hebreos. Página 46
[13] Kistemaker, Simón. Hebreos. Página 44
[14] Bruce, F. F. La epístola a los Hebreos. Libros Desafío. Página 8
[15] Calvino, Juan. Epístola a los Hebreos. Libros Desafío. Página 31
[16] Bruce, F. F. Hebreos. Página 7
[17]Harris, Thoro. Himnario Bautista. Casa Bautista de Publicaciones. Himno 438

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