Hebreos 2:1-18 Jesús es superior a los ángeles-2

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Jesús es superior a los ángeles (continuación)
Capítulo 2:1-18
1. Resumen
2:1-4 Primera exhortación.
2:5-9 Jesús es presentado como el que está coronado de gloria y honra
2:10-13 Jesús el autor de la salvación de sus hermanos
2:14-18 Jesús se hizo como sus hermanos
2:1-4 Primera exhortación. Se requiere fidelidad de los creyentes hebreos
V. 1. Obligación para la obediencia
a. El contenido de la obligación
b. La manera de cumplirla
c. La advertencia para cumplirla
v. 2-4. El peligro espiritual de no obedecer.
a. Por la retribución 2:2
b. Por el valor de la salvación 2:3ª
c. Por la confirmación de la salvación 2:3 b-4
2:5-18 Jesús es superior a Moisés en obra
v. 5-8 Sujetó todas las cosas
a. Esta obra no fue dada a los ángeles v. 5
b. Fue dada al hombre-Cristo. V. 6-8ª
c. Esta obra todavía no es cumplida. V8 b
v. 9-10 Es el autor de la salvación
a. Fue hecho menor que los ángeles. V. 9 a
b. Fue coronado de gloria y honor. V. 9b
c. El sufrió el bien del hombre. 9c-10
v. 11-15 Es el autor de la encarnación
a. No se avergüenza de identificarse con el hombre. V. 11-13
b. Participó de carne y sangre. V. 14 a
c. Propósito de la encarnación. V. 14b-15
v. 16-18 Es el socorro para el creyente
a. La dirección del socorro, v. 16
b. La base del socorro, 17 a
c. La meta del socorro, 17b-18
c.1. Ser misericordioso y fiel sacerdote, v. 17 b
c.2 Socorrer a los que son tentados, v. 18
El autor de Hebreos, luego de mostrar a través de muchos pasajes del Antiguo Testamento que Jesús es superior a los profetas y a los ángeles, quien está gobernando a la diestra del Padre y es el único que puede recibir el título oficial de Hijo de Dios, siendo Dios mismo y Señor del universo, a través de quién nos ha sido dado la revelación final de Dios, pasa a dar una exhortación a los lectores.
En esta exhortación el autor les conduce a una conclusión parentética obvia: Si la Ley dada a través de los profetas antiguos y de los ángeles fue firme de manera que los que violaron esta Ley recibieron el justo castigo que ella misma pregonaba, y siendo que ahora tenemos una revelación profética final, a través de Aquel que es superior a Moisés, los profetas y los ángeles, entonces debiéramos prestar mucho más atención a la revelación que nos da Cristo, pues, corremos el riesgo de deslizarnos.
El autor consideraría este descuido de desatender la revelación que Dios nos da a través de Cristo, como descuidar nuestra salvación. Esta salvación hace referencia al Evangelio que nos fue anunciado por Jesucristo y fue confirmado por los apóstoles y el resto de discípulos. Los cuales fueron acreditados como testigos fieles por las señales milagrosas, milagros y prodigios que el Espíritu Santo hizo en medio de ellos conforme a su soberana voluntad.
Luego el autor retoma la superioridad de Jesús sobre los ángeles y continúa con sus argumentos. Desde el versículo 5 y hasta el 8 presenta a Jesús coronado de gloria y honra gobernando sobre todas las cosas, aunque todavía no logramos percibir de manera clara el gobierno de Cristo sobre todas las cosas.
En los versículos 9b y 10 presenta al sustentador de toda la creación siendo perfeccionado por los sufrimientos, que según la Ley debió cumplir, para poder llevar muchos hijos a la gloria, es decir, para darles salvación.
En los versículos 11, 12 y 13 Presenta a Jesús como el que santifica, y tanto él como los santificados son de uno, por lo tanto Jesús como los santificados son hermanos. Aunque debiera ser vergonzoso para el Hijo-Dios llamar hermanos a hombres pecadores, por la salvación ofrecida y la santificación efectuada esto se hace posible.
Los versículos 14 al 18 presentan a Jesús como el Dios que se hizo carne para identificarse así con el hombre y ser su salvador. Jesús, al morir venció a Satanás, quien tenía el imperio de la muerte, librando así a estos hombres de la servidumbre temerosa que resultaba del poder de la muerte y de Satanás.
Pero el Hijo de Dios no ayudó a los ángeles, sino a los hombres de la fe, los descendientes de Abraham, por lo tanto Jesús, el Dios hecho hombre, es el mejor sumo sacerdote en favor del hombre, ya que siendo Dios Todopoderoso se hizo como uno de ellos, siendo tentado como el resto de humanos, pero muriendo y expiando los pecados del pueblo. Por lo tanto este Jesús se ha constituido en el mejor sacerdote que puede interceder por los creyentes delante del Padre, y está dispuesto a socorrernos en nuestras tentaciones.
2. Dificultades
En el versículo 1, qué significa deslizarse. ¿Es perder la salvación?
La palabra griega usada para deslizarse (παραρρυωμεν) significa literalmente correr o pasar a la deriva, deslizarse, extraviarse. Es posible que haga referencia a la imagen del barco que debe mantener su rumbo fijo para no perder la meta[1].
Los miembros de la iglesia receptora estaban en gran peligro de deslizarse de la fe, de desviarse del rumbo puesto por el evangelio. De andar a la deriva doctrinal si continuaban prestando atención a los argumentos de los judíos que les insistían para que abandonaran a Cristo y regresaran a la fe judía.
Es probable que algunos miembros de esta iglesia estaban considerando seriamente en regresar a su antigua fe, lo cual demostraría que no habían confiado plena y totalmente en Cristo, sino que su fe era vana (1 Timoteo 6:3-4), que no eran salvos (Heb. 10:39) y que no vivían para agradar a Dios (Heb. 10:38).
Algunos hermanos creen que este pasaje habla de la posibilidad de que un verdadero creyente se aparte de la fe y deje de ser salvo. En el versículo 3 analizaremos la imposibilidad de que un salvo deje de serlo, pero este pasaje de Hebreos es una seria advertencia para que todos los que nos consideramos cristianos, seamos diligentes en verificar que sí estamos en la fe correcta, y que somos de los que perseveran en esa fe. Una marca del verdadero creyente consiste en esta perseverancia.
Pero todo el tiempo estamos siendo tentados para dejar de mirar a Cristo, el autor y consumador de la fe. Todo el tiempo Satanás, el mundo, nuestra carne, nos intentan atrapar en sus distracciones para alejar nuestra mirada del Hijo de Dios, lo cual, siempre que lo hacemos, implica grandes pérdidas para el creyente. No perderá su salvación, pero si dejará de crecer y dar testimonio de su fe.
Santiago, en su carta universal o católica, muestra la verdadera fe contrastada con la falsa. Hoy día, gracias al decisionismo regeneracional enseñado y practicado en los modernos métodos de evangelización no bíblicos, muchas personas creen que son salvas siempre salvas simplemente porque hicieron una oración de arrepentimiento o una profesión de fe. Pero muchos podrán hacer una oración, incluso acompañada con llanto, más si en su corazón no hay regeneración, su fe y su oración será vana.
Santiago dice en el capítulo 1, versículo 25 que el verdadero creyente mira atentamente en la perfecta Ley de la libertad, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra. Persevera en ella. Si no persevera entonces es hallado falso.
El apóstol también nos deja ver que la marca del verdadero creyente es mantenerse por siempre guardando la palabra del Evangelio de Cristo (1 Juan 2:3), sino permanece en ella, sino que se aparta y enseña y cree la falsa doctrina, entonces el tal no era de los nuestros, es decir, no era un verdadero creyente (1 Juan 2:19).
El Señor Jesús en sus cartas a las siete iglesias les advierte sobre la posibilidad de que una iglesia, con el paso del tiempo se deslice de la fe y termine siendo como las sinagogas de Satanás. (Iglesia de Pérgamo Apoc. 2:14-17). En su mensaje a la Iglesia de Sardis nos deja ver que dentro de la membrecía de una iglesia encontraremos a personas que verdaderamente han conocido al Señor y le honran (Apoc. 3:4-5) y otras que están muertas (3:1-3).
– ¿Cuál fue la palabra dicha por medio de ángeles? V. 2
La palabra dicha por medio de ángeles se refiere a la Ley.
El Antiguo Testamento (Éxodo, Levítico o Deuteronomio) no hacen mención alguna a los ángeles en la dación de la Ley. Aunque Moisés en la bendición final que da al pueblo de Israel antes de morir dice que en el Sinaí, el Monte donde Dios dio la Ley, vino entre diez millares de santos, refiriéndose a los ángeles, con la Ley de fuego a su mano derecha.
Pero en la tradición judía, y en el Nuevo Testamento se hace mención de la instrumentalidad de los ángeles.
Pablo en Gálatas 3:19 dice que la Ley fue ordenada por medio de ángeles en manos de un mediador.
La Ley era obligatoria, no porque fue traída a través de ángeles, sino porque detrás de ella se encontraba Dios. Por eso, toda desobediencia a la Ley recibió su justa retribución.  Mientras que el evangelio, el cual también viene de la mano de Dios, fue proclamado por el Hijo mismo de Dios.
El Antiguo Testamento evidencia con numerosos ejemplos que toda violación y desobediencia recibió su justo castigo.
– En el versículo 3 ¿En qué sentido podemos descuidar nuestra salvación? ¿Eso es lo mismo que perder la salvación? ¿Hace referencia este pasaje a gente verdaderamente salva o gente que estaba conociendo el Evangelio?
La palabra salvación (σωτηριας) usada en este pasaje hace referencia al evangelio de liberación que predicó Cristo, como luego dice en la segunda parte del versículo 3: “La cual (hablando de la salvación), habiendo sino anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron (los apóstoles)”.
Esto implica que el autor realmente está advirtiendo a los miembros de la iglesia receptora del serio peligro que acarrea descuidar o desatender el mensaje de liberación o salvación que predicó el Hijo, el cual es superior a los ángeles que mediaron en la dación de la Ley, el cual es superior a los profetas. Descuidar este mensaje de salvación implica rechazar a Dios mismo, quien lo confirmó con señales, milagros y prodigios obrados por el Espíritu Santo. Y por lo tanto, la verdad implícita, es que si los que desatendieron la Ley santa recibieron la justa retribución a su descarrío, mas castigo recibirá aquel que rechaza el mensaje Salvador de Jesús.
La pregunta que surge es la siguiente ¿Podrá un verdadero creyente rechazar el mensaje de Salvación, luego de haber creído?
No creo que el autor esté tratando de enseñar eso en este pasaje. Él está advirtiendo a los judíos convertidos al cristianismo, que si ellos rechazan el mensaje del Evangelio proclamado por Jesús, están en serio peligro, pues, precisamente este es el mensaje proclamado por Moisés a través de ángeles, que el hombre es incapaz de cumplir con las altas exigencias de la santidad de Dios, y por lo tanto se requiere la mediación de un sumo sacerdote que sea puro y él mismo sea la ofrenda. Este mensaje ha sido cumplido en la persona de Jesús, cuyo nombre significa salvación. Rechazar a Jesús, es rechazar la salvación.
No hay otro camino. (Juan 14:6).
La carta está dirigida a una iglesia local. Cada congregación es exhortada a mantenerse firme en la doctrina bíblica correcta, pues, si consciente en su seno errores conocidos, pronto toda su doctrina se degenerará hasta convertirse, como pasó con las sinagogas judías, en sinagoga de Satanás (las cartas de Jesús a las Iglesias en Apocalipsis advierten ese peligro). El Señor quitará su candelero si una iglesia local degenera de manera creciente y decadente su doctrina.
Lo mismo estaba pasando con los Gálatas. Ellos querían tener al Salvador y también las ceremonias de la Ley. Pero el apóstol Pablo les muestra lo absurdo de esto. No podemos ser practicantes de las ceremonias de fe judaica y cristiano a la vez. Pues, las ceremonias, como luego nos lo explicará el autor de Hebreos, apuntaban al gran cumplimiento de lo que ellas significan, es decir, a Cristo. Venido el Mesías entonces debemos estar atentos en escuchar y hacer lo que él nos viene a decir.
Otros pasajes en las Sagradas Escrituras nos advierten respecto al descuidar la doctrina de Cristo, la doctrina salvadora, pues, las consecuencias serán funestas:
Jesús exhorta a sus discípulos para que se guardasen de seguir la falsa doctrina de los fariseos y los saduceos. (Mat. 16:12)
Pablo en Romanos 6:17 establece la diferencia entre los que escuchan la doctrina y los que obedecen la doctrina. Muchos miembros de las iglesias profesan y confiesan la doctrina, pero no la obedecen.
Romanos 16:17 habla de algunos miembros de las iglesias que causan división y tropiezo en contra de la doctrina. Estos deben ser expulsados de la iglesia local y los demás se deben apartar de ellos, obviamente porque hay un peligro muy serio en permitir que las iglesias acepten postulados doctrinados falsos.
Ahora, la salvación no consiste solamente en ser librado del infierno y ser trasladado al cielo, la salvación también implica la formación de Cristo en nosotros, la madurez espiritual que vamos alcanzando a través de los dones y los medios de gracia establecidos por Cristo. El apóstol Pablo en Efesios 4:14 dice que la verdadera iglesia es edificada por las enseñanzas apostólicas y la labor de los pastores, precisamente para que no seamos como niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Esto es lo que al autor de Hebreos quiere conseguir en esta iglesia local, que sean edificados con las enseñanzas apostólicas de manera que no fluctúen en la fe depositada en Cristo.
La seguridad de la salvación eterna es una doctrina enseñada en las Escrituras, por eso no creemos que al autor de Hebreos esté hablando de la posible pérdida de la salvación. Escuchemos lo que la iglesia evangélica histórica ha creído al respecto.
Primero demos una revisa a los Cánones de Dort, refutando los errores de aquellos que creen que los verdaderos salvos puedan perder su salvación:
REPROBACION DE LOS ERRORES
Habiendo declarado la doctrina ortodoxa, el Sínodo rechaza los errores de aquellos:
L- Que enseñan: que la perseverancia de los verdaderos creyentes no es fruto de la elección, o un don de Dios adquirido por la muerte de Cristo; si no una condición del Nuevo Pacto, que el hombre, para su (como dicen ellos) elección decisiva y justificación, debe cumplir por su libre voluntad..
– Pues la Sagrada Escritura atestigua que la perseverancia se sigue de la elección, y es dada a los elegidos en virtud de la muerte, resurrección e intercesión de Cristo: Los escogidos sí !o han alcanzado, y los demás fueron endurecidos (Rom. 11:7). Y asimismo: El que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él rodar las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? (Rom. 8:32-35).
II.- Que enseñan: que Dios ciertamente provee al hombre creyente de fuerzas suficientes para perseverar, y está dispuesto a conservarlas en él si éste cumple con su deber; pero aunque sea así que todas las cosas que son necesarias para perseverar en la fe y las que Dios quiere usar para guardar la fe, hayan sido dispuestas, aun entonces dependerá siempre del querer de la voluntad el que ésta persevere o no.
– Pues este sentir adolece de un pelagianismo manifiesto; y mientras éste pretende hacer libres a los hombres, los torna de este modo en ladrones del honor de Dios; además, está en contra de la constante unanimidad de la enseñanza evangélica, la cual quita al hombre todo motivo de glorificación propia y atribuye la alabanza de este beneficio únicamente a la gracia de Dios; y por último va contra el Apóstol, que declara: Dios… os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:8).
III.- Que enseñan: «que los verdaderos creyentes y renacidos no sólo pueden perder total y definitivamente la fe justificante, la gracia y la salvación, sino que de hecho caen con frecuencia de las mismas y se pierden eternamente».
– Pues esta opinión desvirtúa la gracia, la justificación, el nuevo nacimiento y la protección permanente de Cristo, en oposición con las palabras expresas del apóstol Pablo: que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira (Rom. 5:8,9); y en contra del Apóstol Juan: Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nací do de Dios (1 Jn. 3:9); y también en contra de las palabras de Jesucristo: Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie lar arrebatará de mi mano. Mi Padre que me lar dio, es mayor que todos, y nadie lar puede arrebatar de la mano de mi Padre (Jn. 10:28,29).
IV.- Que enseñan: «que los verdaderos creyentes y renacidos pueden cometer el pecado de muerte, o sea, el pecado contra el Espíritu Santos.
– Porque el apóstol Juan mismo, una vez que habló en el capítulo cinco de su primera carta, versículos 16 y 17, de aquellos que pecan de muerte, prohibiendo orar por ellos, agrega enseguida, en el versículo 18: Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado (entiéndase: tal género de pecado), pues Aquél que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca (1 Jn. 5:18).
V.- Que enseñan: «que en esta vida no se puede tener seguridad de la perseverancia futura, sin una revelación especial».
– Pues por esta doctrina se quita en esta vida el firme consuelo de los verdaderos creyentes, y se vuelve a introducir en la Iglesia la duda en que viven los partidarios del papado; en tanto la Sagrada Escritura deduce a cada paso esta seguridad, no de una revelación especial ni extraordinaria, sino de las características propias de los hijos de Dios, y de las promesas firmísimas de Dios. Así, especialmente, el apóstol Pablo: Ninguna otra coca creada nos podrá reparar de! amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Rom. 8:39); y Juan: el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado (1 Jn. 3:24).
VI.- Que enseñan: «que la doctrina de la seguridad o certeza de la perseverancia y de la salvación es por su propia índole y naturaleza una comodidad para la carne, y perjudicial para la piedad, para las buenas costumbres, para la oración y para otros ejercicios santos; pero que por el contrario, es de elogiar el dudar de ellas.
– Pues éstos demuestran que no conocen el poder de la gracia divina y la acción del Espíritu Santo y contradicen al apóstol Juan, que en su primera epístola enseña expresamente lo contrario: Amador, ahora tumor hijos de Dios, y aún no re ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquél que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como é! es (1 Jn. 3:2,3). Además, éstos son refutados por los ejemplos de los santos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, quienes, aunque estuvieron seguros de su perseverancia y salvación, perseveraron sin embargo en las oraciones y otros ejercicios de piedad.
VII.- Que enseñan: «que la fe de aquellos que solamente creen por algún tiempo no difiere de la fe justificante y salvífica, sino sólo en la duración».
– Pues Cristo mismo, en Mateo 13:20, y en Lucas 8:13 y siguientes, además de esto establece claramente una triple diferencia entre aquellos que sólo creen por un cierto tiempo, y los creyentes verdaderos, cuando dice que aquellos reciben la simiente en tierra pedregosa, mas éstos en tierra buena, o sea, en buen corazón; que aquellos no tienen raíces, pero éstos poseen raíces firmes; que aquellos no llevan fruto, pero éstos los producen constantemente en cantidad diversa.
VIII.- Que enseñan: que no es un absurdo que el hombre, habiendo perdido su primera regeneración, sea de nuevo, y aun muchas veces, regenerado».
– Pues éstos, con tal doctrina, niegan la incorruptibilidad de la simiente de Dios por la que somos renacidos, y se oponen al testimonio del apóstol Pedro, que dice: siendo renacidos, no de cimiente corruptible, sino de incorruptible (1 Pe. 1:23).
IX.- Que enseñan: que Cristo en ninguna parte rogó que los creyentes perseverasen infaliblemente en la fe.
– Pues contradicen a Cristo mismo, que dice: Yo he rogado por ti (Pedro), que tu fe no falte (Lc.22:32), y al evangelista Juan, que da testimonio de que Cristo no sólo por los apóstoles, sino también por todos aquellos que habrían de creer por su palabra, oró así: Padre Santo, guárdalos en tu nombre; y: no ruego que los quites del mundo, sino que los libres del mal (Jn. 17:11,15).
De la misma manera, una de las confesiones mas históricas de los bautistas declara:
1. Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y ha llamado eficazmente y santificado por su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de sus elegidos, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin, y serán salvos por toda la eternidad, puesto que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables, por lo que Él continúa engendrando y nutriendo en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las virtudes del Espíritu para inmortalidad;’ y aunque surjan y les azoten muchas tormentas e inundaciones, nunca podrán, sin embargo, arrancarles del fundamento y la roca a que por la fe están aferrados; a pesar de que, por medio de la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de la luz y el amor de Dios puede nublárseles y oscurecérseles por un tiempo,2 Él, sin embargo, es aún el mismo, y ellos serán guardados, sin duda alguna, por el poder de Dios para salvación, en la que gozarán de su posesión adquirida, al estar ellos esculpidos en las palmas de sus manos y sus nombres escritos en el libro de la vida desde toda la eternidad.3
1. in. 10:28,29; Fil. 1:6; 2 Ti. 2:19; 2 P.1:5-10; 1 Jn. 2:19 2. Sal. 89:31,32; 1 Co. 11:32; 2 Ti. 4:7 3. Sal. 102:27; Mal. 3:6; Ef. 1:14; 1 P. 1:5; Ap. 13:8
Ahora, esta seguridad eterna o esta perseverancia eterna, es solo posesión de los que verdaderamente han nacido de nuevo, no es para todo aquel que se llame cristiano. Al respecto, la confesión Bautista de 1689 declara:
3. Esta seguridad infalible no pertenece a la esencia de la fe hasta tal punto que un verdadero creyente no pueda esperar mucho tiempo y luchar con muchas dificultades antes de ser partícipe de tal seguridad;’ sin embargo, siendo capacitado por el Espíritu para conocer las cosas que le son dadas gratuitamente por Dios, puede alcanzarla,2 sin una revelación extraordinaria, por el uso adecuado de los medios; y por eso es el deber de cada uno ser diligente para hacer firme su llamamiento y elección; para que así su corazón se ensanche en la paz y en el gozo en el Espíritu Santo, en amor y gratitud a Dios, y en fuerza y alegría en los deberes de la obediencia, que son los frutos propios de esta seguridad: así está de lejos esta seguridad de inducir a los hombres a la disolución.3
1. Hch. 16:30-34; 1 Jn. 5:13 2. Ro. 8:l5,16;l Co. 2:12;Gá.4:4-6 con 3:2; l Jn.4:13;Ef.3:17-19;He. 6:11,12; 2 P. 1:5-11 3. 2 P 1:10; Sal. 119:32; Ro. 15:13; Neh. 8:10; 1 Jn. 4:19,16; Ro.6:1,2,11-13; 14:17; Tit. 2:11-14; Ef. 5:18
4. La seguridad de la salvación de los verdaderos creyentes puede ser, de diversas maneras, zarandeada, disminuida e interrumpida; como por la negligencia en conservarla,’ por caer en algún pecado especial que hiera la conciencia y contriste al Espíritu,2 por alguna tentación repentina o vehemente,3 por retirarles Dios la luz de su rostro, permitiendo, aun a los que le temen, que caminen en tinieblas, y no tengan luz;4 sin embargo, nunca quedan destituidos de la simiente de Dios, y de la vida de fe, de aquel amor de Cristo y de los hermanos, de aquella sinceridad de corazón y conciencia del deber, por los cuales, mediante la operación del Espíritu, esta seguridad puede ser revivida con el tiempo; y por los cuales, mientras tanto, los verdaderos creyentes son preservados de caer en total desesperación.5
1. He. 6:ll,12;2P. 1:5-11 2. Sal. 51:8,12,14; Ef. 4:30 3. Sal. 30:7; 31:22; 77:7,8; 116:11 4. Is. 50:10 5. 1 Jn. 3:9; Lc. 22:32; Ro. 8:15,16; Gá. 4:5; Sal. 42:5,11
– ¿Qué son estas señales, prodigios, diversos milagros y repartimientos del Espíritu que confirman el Evangelio traído por Jesucristo?
El autor dice que el mensaje de Salvación predicado por Jesús no lo escuchó él mismo ni los destinatarios de la carta; no obstante, muchos hermanos si oyeron directamente a Jesús, y ellos nos lo han confirmado.
Ahora, ¿cómo sabemos que esta palabra dicha por los discípulos realmente fue lo que dijo Jesús? Lo sabemos porque así como en el Sinaí, cuando Dios dio la Ley, hubo muchos actos milagrosos, de la misma manera Dios obró actos milagrosos respaldando la predicación de los apóstoles.
Las primeras décadas de la predicación cristiana estuvieron caracterizadas por la abundancia de señales milagrosas, a través de las cuales Dios refrendaba el mensaje de los apóstoles.
Recordemos que Jesús había dicho a los 11 que él les daría señales, es decir, iba a dar su visto bueno a la palabra predicada por ellos, dándoles el poder de hacer obras milagrosas como: echar fuera demonios, hablar nuevas lenguas, tomar en las manos serpientes y beber venenos sin que les haga daño, sanar a los enfermos mediante la imposición de las manos (Marcos 16:16-18).
Ahora, esto es lo que encontramos al inicio de la vida de la iglesia, tal como nos lo cuenta Lucas en el libro de los Hechos de los apóstoles:
Pedro sanó al cojo que se sentaba a la puerta del templo (3:1-10), resucitó a Dorcas (9:36-43), sanó a un paralítico (9:32-35), la mordedura de la serpiente en la mano de Pablo no le causó ningún daño (28:4-6).
– v. 5-8 ¿Si el Salmo habla de la autoridad dada por Dios a los hombres, porqué el autor aplica este Salmo a Cristo?
Sabemos que el autor aplica este salmo a Cristo, porque lo usa como argumento para sustentar la superioridad de Cristo sobre los ángeles. La palabra porque al comienzo del versículo 5 vuelven a conectar la línea de pensamiento con el versículo 14 del capítulo1, es decir, prosigue demostrando que Jesús es inmensamente superior a todos los ángeles.
Ahora, el Salmo usado, en su versión griega, es el 8.
Si bien es cierto que este salmo se aplica inicialmente al hombre, también entendemos por las Sagradas Escrituras, que el hombre perdió muchos de los derechos para gobernar y señorear sobre la tierra. Como consecuencia del pecado las bestias se rebelan y atacan al hombre. La tierra que debía ser productiva ahora se vuelve hostil y requiere que el hombre se esfuerce tanto para lograr cosechar los frutos, que esto se convierte en su desgaste material, hasta regresar al polvo de la tierra. Gén. 3
Pero en Jesús, el Dios hombre, se recupera la autoridad sobre todas las cosas. Jesús ejerce el señorío porque él es Dios y un día, cuanto se de la consumación del Reino, veremos de manera clara como él gobierna soberano y todas las cosas les son sujetas.
Calvino, el teólogo y comentarista bíblico de la reforma, al respecto dice: “Por consiguiente, si los hombres quedan excluidos de toda la generosidad de Dios hasta no obtener el derecho a ella por medio de Cristo, se concluye que el poderío o dominio mencionado en el Salmo, se perdió para nosotros en Adán, y por lo mismo nos tiene que ser devuelto como un regalo. Ahora bien, la devolución comienza con Cristo como cabeza del cuerpo”[2].
– V. 7 ¿En qué aspectos son los hombres inferiores a los ángeles?
Esta declaración puede significar varias cosas:
Primero, “… que Dios ha hecho descender al hombre de una posición más alta a una más baja. El hombre compartía la inmortalidad con los ángeles hasta su caída en pecado”[3].
Segundo, el hombre, por cierto tiempo, ha sido puesto en un nivel o grado inferior que los ángeles, hasta cuando nuevamente sea vestido de inmortalidad.
Pero, mientras sucede esta restauración, los ángeles administran el mundo presente. El cántico de Moisés en Deuteronomio 32:8 dice así, en la versión griega: “Cuando el Altísimo dio su heredad a las naciones, cuando dividió a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos, según el número de los ángeles de Dios”.
Es posible que esto signifique que, temporalmente, mientras el hombre es sujetado a cierta inferioridad debido a su caída en el pecado, los ángeles administran el mundo presente. Al menos esto lo podemos ver en el caso del príncipe de Persia y el Príncipe de Grecia, los cuales se enfrentaron a Miguel quien era el príncipe de Israel. La Biblia nos habla de potestades, principados y gobernadores de las tinieblas, aunque ellos son hostiles a Dios, son ángeles también.
– ¿A quién están sujetas todas las cosas, bajo sus pies?
– v. 5-8 Jesús, el representante del hombre, cumple de manera perfecta el lenguaje del Salmo  8. Él recibe la autoridad para gobernar sobre todas las cosas, y él restaurará las cosas a su estado original.
– v 8b. En primera instancia, esta sujeción de todas las cosas, hace referencia a Adán, quien recibió la autoridad de señorear sobre la tierra. Pero de manera completa se da en Cristo, cuyo dominio no tiene límite (1 Cor. 15:27).
– v 8b. La creación no está sujeta al hombre caído, y el Hombre que se sentó a la diestra del Padre aún no recibe la obediencia voluntaria de todas las criaturas.
– ¿Cuándo fue Jesús coronado de gloria y honra?
– v.9 El nombre Jesús, trae a la mente de los lectores el concepto de Salvación. Su nombre significa el salvador, pero no es solo la designación nominal, sino su ministerio, su vida, su muerte, su coronación, su exaltación, todo esto con el fin de salvar a un pueblo para sí.
– v 9. Jesús, el nuevo hombre, ha sido puesto en un lugar de gobierno, a la diestra de Dios, donde ha sido coronado de gloria y de honra. Él reinará allí hasta que termine toda la oposición a su gobierno.
– v.9 La coronación de Jesús se dio después de cumplir con su obra expiatoria, después de sus sufrimientos. “para que gustase la muerte” nos deja ver una secuencia necesaria en la obra de Cristo y su gloria: humillación, pasión y la gloria. El fin último es su coronación, pero la secuencia debe  darse en su orden establecido.
– v9 “gustase la muerte por todos”. Siendo que la humillación y los sufrimientos de Cristo fueron coronados por su exaltación, entonces su muerte sirve para todos. Crisóstomo decía que este pasaje enseña que los sufrimientos de Jesús sirven para todos los hombres como un ejemplo, es decir, así como un médico da el ejemplo a los enfermos de tomar él, primero, una droga amarga que curará su enfermedad, así Cristo nos da el ejemplo del sufrimiento.
Pero esta no es la enseñanza del pasaje. “Más bien quiere significar que Cristo murió por nosotros, y que tomando sobre sí lo que nos correspondía, nos redimió de la maldición de la muerte”[4]
“gustase la muerte” no significa que Cristo solo probó por encima la muerte, y que no murió. Su significado es más profundo, como dice Kistemaker “Jesús experimentó la muerte en el más alto grado de amargura, no como un noble mártir que aspira a un estado de santidad, sino como el Salvador sin pecado que murió para librar a los pecadores de la maldición de la muerte espiritual[5]
Al respecto, la confesión Bautista de 1689 declara en su capítulo 8 párrafo 4:  “El Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para si estos oficios (mediador y fiador),21 y para desempeñarlos, se puso bajo la ley,22 la que cumplió perfectamente. También sufrió el castigo que nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido,23 pues él llevó nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar.24 Padeció dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo:25 fue crucificado y murió, y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción.26 Al tercer día se levantó de entre los muertos27 con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió,28 con el cual también ascendió al cielo29 donde se sentó a la diestra del Padre. Allí intercede por su pueblo,30 y cuando sea el fin del mundo, volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles.31
21Sal. 40:7,8; He. 10:5-10; Jn. 5:18 22Gá. 4:4; Mt. 3:15 23 Gá 3:13; Is. 53:6; 1 P. 3:18 24 2 Co. 5:21 25Mt. 26:37,38;Lc 22:44; Mt. 27:46 26Hch. 13:37 271 Co. 15:3,4 28Jn. 20:25,27 29Mr.16:19; Hch. 1:9-11 30 Ro 8:34; He. 9:24 31Hch. 10:42;Ro. 14:9,10;Hch. 1:11;2 P. 2:4
“por todos”no significa una salvación universal o que Cristo haya muerto por todos los hombres de manera particular, la palabra todoshace referencia a los “muchos hijos que son llevados a la gloria”. 2:10. La obra expiatoria de Cristo solo beneficia salvadoramente a los escogidos, a los muchos que Dios ha llamado y llamará de manera eficaz por el evangelio.
Esta es una enseñanza muy clara en las Sagradas Escrituras
– Is. 53:12. … habiendo él llevado el pecado de muchos
– Juan 10:14-15 … y conozco mis ovejas… pongo mi vida por las ovejas
El concilio evangélico celebrado en Dort (Holanda) en 1618 declaró lo siguiente sobre el alcance de la expiación:
VIII.- Porque este fue el consejo absolutamente libre, la voluntad misericordiosa y el propósito de Dios Padre: que la virtud vivificadora y salvadora de la preciosa muerte de Su Hijo se extendiese a todos los predestinados para, únicamente a ellos, dotarlos de la fe justificante, y por esto mismo llevarlos infaliblemente a la salvación; es decir: Dios quiso que Cristo, por la sangre de Su cruz (con la que Él corroboró el Nuevo Pacto), salvase eficazmente, de entre todos los pueblos, tribus, linajes y lenguas, a todos aquellos, y únicamente a aquellos, que desde la eternidad fueron escogidos para salvación, y que le fueron dados por el Padre; los dotase de la fe, como asimismo de los otros dones salvadores del Espíritu Santo, que Él les adquirió por Su muerte; los limpiase por medio de Su sangre de todos sus pecados, tanto los originales o connaturales como los reales ya de antes ya de después de la fe; los guardase fielmente hasta el fin y, por último, los presentase gloriosos ante sí sin mancha ni arruga.
– V. 10 ¿Significa la expresión “convenía” que Dios estaba obligado a salvar o que Cristo hizo su obra redentora solo por conveniencia?
El verbo griego usado es éprepen, el cual  significa que “estaba en su punto”, es decir, que Dios hizo lo que se ajusta a su dignidad para salvar al hombre. Está en su punto hacer todo lo que sea menester, conforme a su gracia y santidad, para restaurar las cosas que habían sido arruinadas por el pecado.
– ¿En qué sentido fue Jesús perfeccionado por las aflicciones? ¿Cómo puede hablarse de falta de perfección en aquel que es el resplandor de la gloria de su Padre y la imagen misma de su sustancia?
– “Aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten” hace referencia a Dios el Padre, quien ejecuta la obra perfeccionadora sobre el Hijo.
– La expresión “convenía a aquel” significa que Dios hace lo que es digno de sí mismo, que “esto era algo adecuado para que hiciera”[6]
– La idea del pasaje es que el Padre capacitó a Jesús, a través de sus sufrimientos, para que fuera el perfecto Salvador de su pueblo. Como declara la confesión Bautista de 1689 en su capítulo 8, párrafo 5:
 5. El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios.32 El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a él por el Padre.33
32 He. 9:14; Re. 10:14; Ro. 3:25,26 33 Jn. 17:2; He.9:15
– El perfeccionamiento de Jesús, del cual habla el autor en este pasaje, debe ser entendido así: “El Hijo perfecto de Dios se ha transformado en el Salvador perfecto de su pueblo, abriendo su camino hacia Dios, y para llegar a ser eso debió soportar sufrimiento y muerte. El camino de la perfección que su pueblo debe hollar, debe ser hollado primero por el precursor[7]
– los muchos hijos que Jesús lleva a la gloria son perfeccionados también por el sufrimiento, y tenemos al mejor pastor que nos dio ejemplo sufriendo él mismo por nosotros. Él es el salvador perfecto.
– Jesús es el Salvador perfecto porque:
            – Simpatizó con aquellos a los cuales quería salvar
            – Vivió las experiencias de los hombres que iba a salvar
            – Obedeció en todo a su Padre, el Padre de todos los que iba a Salvar
            – Para ser un perfecto sacerdote debía ser él mismo sin pecado, habiendo sufrido y vencido las                 tentaciones, y así presentar un sacrificio expiatorio por los hombres.
            – Jesús es el Salvador perfecto porque no solo sufrió con los hombres, sino que sufrió por ellos de             manera voluntaria y vicaria.
v. 14 ¿Cómo destruyó Jesús la muerte? ¿En qué sentido? ¿Por qué y cómo el diablo ejercía el imperio de la muerte? ¿Ya no lo hace?
– Cuando Jesús moría en la cruz, la muerte alcanzaba su máxima tiranía y control, pues, le quitaba la vida al dador de la vida.
– Pero de la misma manera que la oscuridad más terrible anuncia la inminente llegada del amanecer, la aparente victoria de la muerte se convirtió en su propia derrota, pues, el Hijo de Dios, al morir, destruyó el aguijón de la muerte.
– Jesús destruyó el imperio de la muerte cuando la conquistó quitándole las llaves al hombre fuerte robándole su más preciado botín. Ahora los creyentes no tendrían temor a la muerte, porque el Hijo de Dios entró en sus terrenos y la despojó de todo poder. Por eso los primeros cristianos fueron valientes al enfrentar el martirio, sin temor a la muerte.
– El diablo tenía el imperio de la muerte en el sentido la muerte y el pecado están inseparablemente ligados. La muerte entró al mundo como consecuencia del pecado. Y Satanás es el que engendra toda clase de pecados en la humanidad, aliándose con la naturaleza pecaminosa del hombre, para conducirlo a la muerte. Esta es su victoria, ayudar al hombre a hundirse más y más en su miseria pecaminosa para que no sea libre del poder de la muerte.
– Jesús vino para deshacer las obras del diablo (1 Jn 3:8), por lo tanto, ahora los creyentes, aunque debemos pasar por el valle de la muerte, no la vemos como un enemigo poderoso, porque antes que nosotros el Hijo del hombre estuvo allí y la despojó de todo poder. Ahora para nosotros la muerte no es un terrible enemigo:
– Salmo 116:15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos
– Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo
– Mateo 4:16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombras de muerte, luz les resplandeció.
– Rom. 8:38-39 Por lo cual estoy seguro de que… ni la muerte… nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús
– Fil. 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia
– 1 Cor. 3:21-23 … porque todo es vuestro… sea la vida, sea la muerte… y vosotros de Cristo y Cristo de Dios
– 1 Cor. 15:55-57 ¿Donde está oh muerte tu aguijón? … más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo
3. Enseñanzas
– Sobre Dios:
– Dios es justo, y su justicia retributiva no será pasada por alto, porque su santidad así lo exige.
– El Dios del Antiguo Testamento es el mismo en el Nuevo. Su justicia retributiva no ha cambiado. En el Nuevo Testamento hay mayor juicio para los hombres, porque tenemos una revelación más clara y completa que los hombres del Antiguo Testamento.
– Sobre Cristo:
– La santidad de Dios demanda que su justicia retribuya su ira sobre el infractor de la Ley. Pero el mensaje del evangelio es que Cristo sufrió la ira de Dios por nosotros, para que cobijados con su obra consumada, seamos libres de la ira divina.
– Jesús, como representante del hombre, tuvo que identificarse en todo con la humanidad, solo así podría abrir el sendero para la restauración de la humanidad. Jesús también tuvo que hacerse un poco menor que los ángeles para ser el eficaz salvador de la humanidad. (Fil. 2:8). Esto declara la confesión Bautista de 1689 en su capítulo 8 párrafo 2, respecto a la encarnación de Cristo:
El Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual y de una sustancia con Él, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes,9 mas sin pecado.10
9Jn. 1:14;Gá. 4:4 10RO. 8:3; He. 2:14,16,17; He. 4:15
– Jesús gobierna supremo como Rey del universo. Todas las cosas le son sujetas. (1 Co. 15:27; Ef. 1:22; Mt. 28:18)
Sobre el creyente:
– Aunque los verdaderos creyentes no podemos apostatar, es decir, abandonar de manera definitiva la fe en Cristo (2 Juan 9), corremos el riesgo de deslizarnos poco a poco, y perdernos de los grandes beneficios de seguir la doctrina correcta. Algunos verdaderos creyentes construirán a lo largo de sus vidas doctrinas que los llevan sin rumbo fijo, doctrinas no bíblicas que les conducirán a construir con materiales inapropiados como el heno y  la hojarasca, siendo esto manifiesto en el día final, y aunque tenían lo fundamental, es decir, la fe en Cristo, por no preocuparse en construir bien, su obra se quemará por completo, y serán salvos, así como por fuego.
– Aunque somos advertidos con serias penas y castigos que vendrán de la mano justa de Dios, si rechazamos la revelación traída por Cristo, Él mismo nos garantiza, que si somos de él, no vamos a caer totalmente, sino que nos ayudará en esa tentación. 2:18
Por el sacrificio de Cristo somos santificados (10:10). Él nos ha consagrado para adorar a Dios y servirles, apartados como un pueblo santo, destinados para entrar a su gloria. La santificación es el inicio de nuestra glorificación, y la gloria plena será el perfeccionamiento final de la santificación.
4. Aplicaciones.
– Debemos ser cuidadosos y diligentes en conocer la verdadera doctrina cristiana, tal como fue enseñada por Jesús y los apóstoles, de manera que nos mantengamos firmes en ella, no sea que pensando que conocemos a Dios, seamos hallados apóstatas o andando a la deriva.
– Aunque los pastores son responsables de conocer, estudiar y enseñar la doctrina de Cristo, tal como fue enseñada por los apóstoles, cada creyente, considerando la gran salvación que tenemos en Cristo Jesús, es responsable por conocer y aprehender la verdadera doctrina.
– Hoy día estamos viendo constantes cambios doctrinales en las iglesias cristianas. Hay pastores que se apartan de la doctrina bíblica para seguir fábulas humanas, como la teología de la prosperidad, y la mayoría de los miembros siguen ese camino, lo cual deja ver que la mayoría de creyentes somos irresponsables en conocer verdaderamente la doctrina.

– Todos los hombres y mujeres que en estos tiempos escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, recibirán mayores penas que los del Antiguo Testamento, porque han recibido una revelación más clara.



[1] Isedet. Clave lingüística del Nuevo Testamento Griego. Ed. La Aurora. Página 422
[2] Calvino, Juan. Hebreos. Libros Desafío. Página 53
[3] Kistemaker, Hebreos. Página 82
[4] Bruce, F.F. La Epístola a los Hebreos. Libros Desafío. Página 40
[5] Kistemaker, Simón. Hebreos, página 85
[6] Bruce, página 41
[7] Bruce, página 43

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