La iglesia existe para la gloria de Dios y ella es central en los propósitos divinos

Las iglesias bautistas reformadas se distinguen por su incuestionable convicción de que la iglesia existe para la gloria de Dios (Ef. 3:21; 5:26, 27); por lo tanto, la adoración a Dios y la Palabra de Dios son centrales en su vida. Creemos que la Iglesia es la casa de Dios, no la casa del hombre, en consecuencia, debemos preocuparnos más por el deleite de Dios que el deleite del hombre. La iglesia es el lugar donde Dios se reúne con su gente, pero esto no significa que la iglesia es un lugar sombrío y aburrido, no, puesto que el lugar donde Dios mora es el sitio más glorioso y santo en la tierra, es un oasis para el alma sedienta del pecador que busca la gracia de Dios. Pero también creemos que el lugar donde Dios mora es solemne y santo, como dijera Jacob: “!Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo” (Gén. 28:17).

Es por esta convicción que las iglesias bautistas reformadas toman con mucha reverencia y seriedad el tema de la adoración a Dios. Creemos que la iglesia local es fundamental para los propósitos de Dios en la tierra, y por eso rechazamos que instituciones para-eclesiásticas usurpen esta misión. Creemos que todos los creyentes deben hacerse miembros en una iglesia local.

Creemos que la misión de llevar el evangelio a todo lugar no le corresponde a instituciones para-eclesiásticas sino a las iglesias locales, pues, ellas y sólo ellas fueron comisionadas por Cristo.

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