La salvación y la santificación

Las iglesias bautistas reformadas se distinguen por la convicción de que la salvación altera radicalmente la vida del convertido. La mayor parte de las iglesias evangélicas de nuestro tiempo practica el decisionismo. Ellos creen que si una persona repite una oración, que es como una formula, ya es salva, independientemente de si rompe o no con el pecado. Ellos creen que una persona puede vivir de acuerdo a los que habitan el infierno, pero finalmente van a ir al cielo, debido a la oración que hicieron. Aunque algunos maestros afirman que esto no es más que una gran manifestación de la gracia de Dios, en realidad es, como dice Judas 4: convertir “en libertinaje la gracia de Dios”. Creemos que la verdadera conversión se refleja en un cambio radical del corazón. Pablo dice que antes de ser creyentes éramos tinieblas, pero ahora somos luz en el Señor. Creemos que Jesús vino a salvar a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21). Proclamamos la verdad escritural de que si alguien está en Cristo es nueva criatura (2 Cor. 5:17). Proclamamos que Jesús vino para tener un pueblo celoso de buenas obras (Tito 2:14). Rechazamos como algo anti-bíblico la idea de que una persona puede abrazar a Jesús como Salvador, mientras rechaza su señorío. La Biblia no enseña en ningún lugar que Cristo puede ser dividido, si alguien tiene a Cristo lo tiene en tu totalidad como sacerdote, rey y profeta.

 

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