Somos iglesias reformadas

Cristo rey

Muchos hermanos de denominaciones reformadas, como algunos presbiterianos, cuestionan el que nosotros nos identifiquemos como bautistas y a la vez, reformados, pues, según ellos, para llevar este nombre es necesario identificarnos con el paidobautismo y la teología del pacto, tal y como ha sido expuesta por la teología reformada clásica. No obstante, como ya hemos visto en los capítulos anteriores, las iglesias bautistas particulares o calvinistas comparten una historia común con las grandes denominaciones reformadas que surgieron en el siglo XVII.

En un principio, en el siglo XVII, los bautistas no llevaban el apellido “reformado” sino que se dividían entre “generales” y “particulares”. Los bautistas generales se identificaban más con la soteriología arminiana, pues, afirmaban que Cristo murió para hacer posible la salvación a todos los hombres; mientras que los bautistas particulares se identificaban con la soteriología reformada o calvinista, es decir, que Cristo murió únicamente por los electos, por el pueblo escogido para salvación.

La diferencia entre bautistas arminianos (generales) y bautistas calvinistas (particulares) fue desapareciendo poco a poco a finales del siglo XIX; ya en 1891 se habían fusionado en una sola denominación. En aras de mantener la unidad entre la Unión Bautista de Inglaterra, las iglesias fueron perdiendo poco a poco la identidad calvinista, y fueron influenciadas por el racionalismo Alemán que emigró paulatinamente a Inglaterra.

Para esa época, el famoso predicador Carlos Spurgeon fue usado por el Señor para reavivar las doctrinas puras de la fe bíblica y calvinista que había caracterizado a los bautistas particulares de Inglaterra. Sus predicaciones se leían en muchos lugares del mundo, y semanalmente millones de copias eran distribuidas por doquier. En ellas, Spurgeon presentaba las preciosas doctrinas de la gracia e invitaba a los cristianos a regresar a las raíces de la fe evangélica que había caracterizado a los reformadores. Spurgeon consideraba que las iglesias bautistas que adoptaran el sistema soteriológico arminiano entrarían en declive doctrinal y su deterioro no tendría límites. Spurgeon recobró el uso y la enseñanza de las doctrinas bíblicas tal y como estaban resumidas en la Confesión de Londres de 1689; y a través de él se dio un resurgir de la fe bautista reformada.

Ya en el siglo XX en USA surgen nuevas iglesias bautistas de corte calvinista, las cuales empezaron a usar el apellido “reformada”. Actualmente el movimiento de reforma entre las iglesias bautistas de Inglaterra y EEUU es muy grande.

Este movimiento de reforma también ha sido exportado a algunas naciones latinoamericanas, en especial a República Dominicana, Colombia, Puerto Rico, Perú y México. Actualmente cientos de iglesias bautistas se identifican como reformadas.

El apellido “Reformado” hace referencia a los estándares doctrinales que identificaron a los reformados evangélicos del siglo XVI. Creemos que las iglesias evangélicas deben ser reformadas, es decir, bíblicas. La reforma no fue sino  el regreso a las Escrituras, pues, la iglesia medieval se había alejado notoriamente de la fe apostólica y la patrística. Preferimos adicionar al nombre “cristiano” el apellido “reformado” porque esto nos pone en armonía con aquellas iglesias históricas que siempre han buscado ajustar su doctrina y práctica a la autoridad suprema de la Palabra de Dios.

Algo que identifica de manera clara y distintiva a las iglesias reformadas es la afirmación de las “solas de la reforma”, es decir: Sola Scriptura (La Biblia es la autoridad final en materia de fe y conducta), Sola Fide (somos justificados sólo por la fe), Sola gratia (la salvación es sólo por la gracia de Dios), Solus Christus (la salvación es sólo por Cristo), Soli Deo Gloria (la salvación es obra total de Dios, por lo tanto, solo él merece la gloria).

Aunque todas las denominaciones evangélicas que nacieron de la reforma protestante en el siglo XVI pueden ser llamadas reformadas, realmente este nombre se aplica más que todo a las iglesias que se identifican con la doctrina “calvinista”. El Señor usó al reformador francés Juan Calvino para sistematizar la doctrina cristiana, lo cual le permitió influenciar a toda Europa con esta visión histórica de la fe bíblica.

Una de las doctrinas que permite diferenciar a las iglesias reformadas del resto de iglesias evangélicas es la soteriología. Los “calvinistas” o “reformados”, defendiendo la fe ante los seguidores del teólogo holandés Jacobo Arminio, desarrollaron los cinco puntos o las cinco doctrinas de la gracia, que son la marca distintiva más marcada de las iglesias reformadas. Estas doctrinas son:

  1. La depravación total del género humano, es decir, el ser humano, desde la caída, ha sido afectado totalmente por el pecado. Su mente, su alma, su cuerpo, todo en él ha sido invadido por el mal y su mayor deleite es pecar y rebelarse contra Dios. Incluso, sus mejores obras están afectadas por el pecado y no son agradables a Dios. El hombre no puede buscar a Dios por sí mismo y se opone siempre a Su voluntad revelada.
  2. la elección incondicional, es decir, toda vez que el hombre no quiere ni puede buscar a Dios a causa del estado espiritual caído, si él viene a Cristo en un acto de arrepentimiento y fe sinceros, sólo se debe a que el Padre lo escogió para esta salvación desde antes de la fundación del mundo. Sólo vienen a salvación aquellos que han sido escogidos por el amor de la gracia electiva, los demás, son abandonados en su rebeldía.
  3. la expiación limitada, es decir, la muerte de Cristo es eficaz para todos aquellos por la cuales fue derramada. Todos los que estuvieron incluidos en el plan redentor efectivamente serán salvos, pues, la muerte de Cristo es poderosa para reconciliarlos con Dios. Jesús murió solamente por su pueblo escogido, por nadie más.
  4. la gracia irresistible, es decir, todos los elegidos, por los cuales murió Cristo, un día serán llamados externamente por la predicación del evangelio, pero por sí mismos no podrán venir al Salvador, sino que el Espíritu Santo obrará en su interior un llamado poderoso que les dará el nuevo nacimiento y les capacitará para arrepentirse y creer en el evangelio.
  5. la perseverancia o preservación de los santos, es decir, todos los que han sido elegidos por la gracia de Dios, por los cuales murió Cristo y que un día han sido llamados eficazmente por el Espíritu de Dios; no solo creerán al principio, sino que creerán por siempre y nunca se desligarán de Cristo, pues, ellos mismos no son los que se sostienen de Su gracia, sino que están escondidos en las poderosas y seguras manos del Padre, quien obrará en ellos de tal manera que nunca caerán finalmente del estado de gracia o salvación.
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