¿Nacen todos los seres humanos en estado de condenación incluyendo a los elegidos?

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Saludos hermano Julio, tengo unas dos inquietudes que me gustaría conocer su respuesta, primero:¿nacen todos los seres humanos en un estado de condenación,si de entre ellos DIOS ha predestinado a algunos para vida eterna? y lo otro es,¿que importancia tiene el versículo de Marcos 1:44,en una exposición de este libro?,gracias por su colaboración,esperare su respuesta bendiciones.(Javier, Facebook)

 
 
Apreciado hermano Javier,

 

Gracias por enviarnos sus preguntas.

Empecemos por la primera pregunta: ¿Nacen todos los seres humanos en estado de condenación, así Dios haya predestinado a algunos entre ellos?

Es una pregunta bastante interesante y forma parte de las ancestrales discusiones entre los infralapsarios y los supralapsarios. Desde los tiempos de la reforma propestante en el siglo XVI los teólogos debatieron ardientemente a favor de una u otra teoría, es decir, el decreto de predestinación precedió o fue después del decreto de la caída; en otras palabras ¿cuándo Dios decretó salvar a unos y condenar a otros lo hizo teniendo en cuenta la caída o no? El Dr. Berkhof resume esta discusión de esta manera: “Según los supralapsarianos, Dios, aún en el decreto de creación y en el de permiso de la caída, tenía su mirada fija sobre cada una de los elegidos, individualmente, de tal manera que no hubo un solo momento en el decreto, en que ellos no conservaran una relación especial con Dios como sus amados. Por otra parte, los infralapsarianos, sostienen que este elemento personal no apareció en el decreto sino hasta después del decreto de creación y del que permitió la caída. En los decretos mismos, el elegido está incluído simplemente en la masa total de la humanidad y no aparece como objeto especial del amor de Dios”[1].

Aunque la mayoría de las iglesias reformadas históricas adoptaron la posición infralapsaria, no se condenó a los que se idenfiquen con la supralapsaria, pues, ambas interpretaciones tienen bastante apoyo bíblico.

Pero, hablando en términos más sencillos, y acudiendo a la Biblia como máxima norma en materia de fe y conducta, podemos afirmar lo siguiente:

Todos los hombres nacen en condición de pecado, bajo la ira de Dios, enemigos de todo lo santo y dignos del infierno:

       “… todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Ro. 3:9-12).

       Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potesta del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás(Ef. 2:1-3)

 

Jesús muchas veces afirmó que él vino a salvar a pecadores, “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). La condición en la cual nacen todos, elegidos o reprobados, es de perdición.

 

Por cierto, la doctrina de la redención y la propiciación nos dejan ver que la muerte de Cristo en cruz fue necesaria porque aquellos a los cuales él quería salvar se encontraban en estado de perdición, condenación y ruina espiritual.

 

Todos nacen muertos en delitos y pecados, condenados por la ira de Dios, pero cuando el decreto de elección se hace visible en la vida del elegido, a través de la conversión a Cristo y el arrepentimiento de los pecados, pasamos de “muerte a vida” (Juan 5:24; 1 Jn. 3:14).

 

Ahora, esto no echa por tierra la verdad bíblica que los elegidos son amados por Dios, incluso antes de su conversión, pues, él nos conoce desde antes de la fundación del mundo. El apóstol Pablo dice en Efesios capítulo 2 que éramos hijos de ira, pero también dice “Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecado” (v. 4). Pablo también afirma que Dios amó a Jacob, antes que hubiese hecho bien o mal (Ro. 9:11, 13). Por lo tanto, los elegidos están puestos en un lugar especial de amor en el corazón de Dios, desde el mismo decreto eterno; pero esto no significa que las personas nacen en estado de salvación, sino que efectivamente serán salvos por Dios, quien les dará el don de la fe y el verdadero arrepentimiento.

 

Ahora, muchos niños elegidos mueren en su tierna infancia, pero aunque ellos no pueden profesar fe en Cristo, la gracia de la elección hecha efectiva a través de la obra de Cristo, opera en el bebé de manera especial regerando su corazón e implantando en él la fe en Jesús.

 

Su servidor en Cristo,

Julio César Benítez

 

Nota: Usted puede ver la respuesta a esta y otras preguntas ingresando a: http://forobiblico.blogspot.com/



[1] Berkhof, Luis. Teología Sistemática. Página 141

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