Cesacionismo en los dones de revelación y milagros

Las iglesias bautistas reformadas están plenamente convencidas que las Sagradas Escrituras enseñan que los dones de revelación y milagros fueron dados por Cristo a los apóstoles, y su círculo cercano de emisarios, con el fin de ser señales que confirmaban al pueblo judío que la fe cristiana es la fe que viene del cielo, que Cristo es el Hijo de Dios y que el evangelio predicado por los discípulos de Cristo, es el evangelio del Dios viviente.

Una vez que las señales cumplieron su papel confirmatorio ante los judíos, estas dejaron de ser, y la iglesia ahora es edificada a través de la predicación solamente de la Palabra escrita de Dios (la Biblia). Por lo tanto, creemos que los dones de milagros, sanidades, lenguas, interpretación de lenguas, profecías, entre otros, no continuaron en la iglesia después del siglo I; y que cualquier supuesta manifestación de los mismos en la actualidad debe ser puesta en duda.

Hoy día el Señor puede hacer milagros, y de seguro que los hace, más no a través de una persona que reclame tener un don especial. Santiago instruye a los santos para que, en caso de estar enfermos, busquen a los ancianos para que oren por ellos. No se indica que los cristianos busquemos a los que tienen dones de sanidad, porque esto no continuaría para siempre en la iglesia.

También creemos que una vez se completó el canon de los libros sagrados del Nuevo Testamento, no había necesidad alguna de la manifestación de los dones de lenguas, profecías e interpretación de lenguas; puesto que todas las formas anteriores de revelación han cesado, y ahora recibimos la Palabra de Dios a través de su libro escrito.

 

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